Confirmar el movimiento del humo

 
Manuel Chavajay, Si'b, 2017. Cortesía del artista y Extra Galería.

Manuel Chavajay, Si'b, 2017. Cortesía del artista y Extra Galería.

Si´b (2017), la instalación de Manuel Chavajay instalada en Extra Galería consiste en espejos retrovisores suspendidos del techo por hilos casi invisibles. Cada una de las cinco esculturas colgantes contiene un número diferentes de espejos soldados en una configuración que sugiere una especie de bicho descentrado, con miembros desbaratados que giran suavemente dando vueltas por el aire. El espectador camina entre ellos, los rodea, y mira arriba y abajo para discernir las palabras escritas en cada espejo con pintura roja. B’ojooy, Kuku, Achik’aneel, Awan, Tzuuy, Ixim...

Las palabras pintadas son en Tzutujil, uno de los 23 idiomas/culturas/pueblos Maya de Guatemala, también el idioma de la comunidad en la que vive y crea Chavajay, San Pedro La Laguna, Sololá, Guatemala. Más que una definición única, la riqueza de cada una de las palabras sugiere una amplitud de prácticas culturales; las esculturas apuntan a la amplitud de esta identidad cultural. En el glosario, Chavajay escribe para los espectadores no Tzutujiles; interpreta Achik´aneel como sueños profundos llenos de alegría, visiones que llevan el espíritu, conexión con nuestros abuelos, con los animales y bosques, energías del gran jaguar, águila y tecolote. Describe Kura´ como olor al barro de la tierra, el polvo, el amor del hombre, la mezcla del agua con barro. Tinaja cargada por el abuelo a través del tiempo y con la sonrisa. Las palabras seleccionadas están repletas de asociaciones y estados de ánimo, de animales, ancestros, relaciones a la tierra y a muchos tipos de vida. Por cada palabra, su glosario ofrece una interpretación – es de notar, no una traducción. Así, en cada palabra vive un mundo.

Cada escultura hila palabras que comparten una idea o una referencia: los ancestros, la planta de maíz, vasijas, masculino/femenino, color y su relación con el amor. La primera escultura contiene dos palabras: Achik'aneel y Xukulem, que Chavajay interpreta como conexión con las energías de los abuelos y abuelas, fuego, agua, y el viento. Esta primera escultura reúne así palabras sobres los ancestros y las energías de la tierra y sus animales. La segunda es una colección de sustantivos que nombran vasijas, contenedores, que se acarrean, llenas de agua, con amor, con olores que apuntan a recuerdos y experiencias.  B'ojooy, escribe, son las manos del abuelo, abuela amasando el barro, la energía del movimiento, el moldeo y las esperanzas los sueños dibujados a través del tiempo, la entrega del molde perfecto, el olor del campo de la vida. Tzuuy es el agua cargando por el abuelo, caminado guiado por el abuelo sol, la sed sacioado por el agua vaciado en el tecomate. Aquí también está Kura´, y Xoot, color de la tierra, color del tiempo y el amor de las abuelas, las madres, las hijas, el calor del fuego el calor del hogar, las risas en el comal el olor de las tortillas blancas, negras, amarillas. Tzimaay, vasos de los abuelos, llenos de amor. En la tercera escultura se mezclan colores, flores y vestimenta. Sklawix, blanco y negro colorido por las manos de la mujer, dibujando la naturaleza el vivir diario del hombre. Pantalón utilizado por mis abuelos. Katon, los colores de la naturaleza, las flores, el verde de los árboles, el blanco de las nubes elaborada por las abuelas llenas de sabiduría, el güipil. Uuq´, escribe, son las flores, los árboles los bosques, llenos de colores, el corte, diversidad de colores elaboradas con las manos. La cuarta escultura está llena de color: Waay es blanco, negro, amarillo, rojo, color del campo. Waay también es tortillas preparadas con amor por la mujer. Q´utuuj como amor en las manos de la madre, el olor al maíz, tortillas que se transforman en atol. Ve Suut como los colores de las flores, el amor de la mujer tejedora, el tiempo contado con cada urdimiento del hilo, la esperanza de cada día.

Si cada palabra contiene una colección de significados, cada escultura colgante se convierte en una especie de poema. En una comunidad/idioma/cultura que casi no tiene libros escritos, la escultura de Chavajay se basa insistentemente en la palabra impresa. Así, en su conjunto, las cinco esculturas podrían considerarse como un poemario en el que el espectador se puede ver reflejada a sí misma. Naturalmente, los espejos retrovisores miran hacia atrás, hacia el lugar de donde uno viene. Chavajay mira hacia atrás al tiempo que registra un idioma vivo; resulta significativo que la pieza misma no ofrece traducciones para su público que no sabe hablar/leer Tzutujil (la galería pone el glosario a disposición del público que lo solicita). La mirada retroactiva del artista no es un gesto nostálgico. Al contrario, funciona como una recolección, una recopilación que describe los matices de la vida en una comunidad específica, siendo al mismo tiempo un reconocimiento del pasado y un indicador de una filosofía de vida actual.

Chavajay ya ha trabajado antes con espejos, pintándolos con imágenes de su pueblo, y en una ocasión con un hombre que apuntaba un arma al interior del carro ausente, el momento de un secuestro. En otras obras, ha utilizado barriles de agua para reflejar video del lago, contaminado con botellas y latas tiradas. Materialmente, estas reflexiones son similares al paisaje desde el que trabaja: se debe considerar a Chavajay en diálogo con el Lago Atitlán y sus reflexiones de las comunidades que lo rodean. En otra obra, coloca un espejo retrovisor sobre la orilla del lago: refleja el pueblo que se ha construido en la orilla. “Me encanta intervenir el paisaje” escribe Chavajay. “¿Por qué? Es el lugar desde el que nos vemos.”

El título de la pieza, Si´bconfirmar el movimiento del humo, me dice Chavajay—parece sugerir el suave movimiento de las mismas esculturas. Pero observar la forma en la que se mueve el humo también puede ser una manera de pensar en el cambio de una cultura a través del tiempo. ¿Recuerdas ver a alguien mojarse el dedo y sostenerlo en el aire para ver de dónde sopla el viento, aprendiendo así la mejor manera de avanzar? Ese gesto de catar el viento para encontrar un rumbo: eso es lo que imagino que hace esta escultura.

La quinta escultura de Si´b ofrece una serie de reflexiones sobre el maíz, sobre la selección de semillas grano a grano, sobre la milpa danzando al ritmo del viento, sobre los capos adornados con plantas, sobre el pelo agitado bajo el viento, la mazorca brilla bajo el sol. Estas obras son reflexiones de una vida cotidiana y la riqueza de su música, de un campo de significados que surgen de vivir en conversación constante con un lugar y su tierra y sus plantas y su gente y su agua, un registro de su idioma y de cómo el lenguaje crea y refleja al mismo tiempo.  

- LALW