AGGREGATE

Piedrín es una palabra que viene del mundo de la construcción: ya sea el resultado de una demolición o el material con el que se construye algo – se podría traducir por aggregate en inglés – y es un término muy de aquí, un regionalismo. Es un material sencillo, cuya fortaleza nace de la colaboración con otras cosas. Piedrín es un pequeño gesto hacia la construcción o el desmontaje de algo. En ambos casos, son elementos que sólo tienen sentido si son parte de algo más grande.

Piedrín se apoya en el lenguaje para analizar detalladamente ciertas propuestas artísticas de Centroamérica. Se hará a través de textos porque me formé como escritora, no porque el lenguaje escrito sea la mejor manera de entender lo que está pasando aquí. El lenguaje es sólo una herramienta más. Es importante que esta página web sea bilingüe (por lo menos) y que pensemos en múltiples audiencias. También hay ciertas fallas en los idiomas, y aquí pretendemos aprovecharlas para aprender cosas sobre nosotros mismos. Cuando nuestro idioma carece de una palabra para decir algo, señalar esa carencia nos obliga a reconocer las maneras en que los puntos ciegos en la cultura funcionan. Esto es, al menos para mí, más pertinente que nunca.

Me gustaría explicarles cómo o porqué estoy en Guatemala, pero mejor no empezar por ahí. Prefiero contarles que después de más de una década trabajando con artistas contemporáneos de Estados Unidos y de Latinoamérica, me parece que la comunidad de artistas de Centroamérica es generosa conmigo y de una manera siempre sorprendente (sobre todo dadas las terribles historias de la intervención norteamericana aquí, no solamente en la política sino también en el campo del arte). Me parece que los espacios alternativos son dinámicos, inteligentes y numerosos, a pesar de todo. Hay cosas que están mal, que requieren tiempo y atención y que necesitan ser revisados. Hay mucho chisme por ahí, enemistades enraizadas y rivalidades amargas. Hay relaciones interpersonales que toman su tiempo para desenredarse, historias del pasado que hay que saber entender. Seguramente esas cosas pasan en la mayoría de las comunidades de creadores. Pero aquí veo un sentido de comunidad, y es fuerte, y esto es algo que me ha interesado en todo mi trabajo. Me interesa saber qué es lo que conduce hacia la comunidad, qué lo sostiene, cómo esos hilos se entretejen y qué los mantiene unidos.

¿Pero para qué describir y explorar el sentido de comunidad? Cuando nos enfrentamos a lo aparentemente imposible, cuando luchamos en contra de cualquier forma de discriminación, de dolor y de fracaso, nos miramos siempre uno al otro en búsqueda de apoyo, de fuerza y de retos para saber cómo pensar, cómo amar y cómo vivir. Esta página web empieza la misma semana en que una nueva administración toma el poder en mi país y lo digo francamente: la comunidad, sus implicaciones, sus interrogaciones, sus desafíos y sus esperanzas son cosas que todos vamos a necesitar – y mucho – inmediatamente, si no es que ya lo estábamos buscando y construyendo.

Y pues, aquí estamos. Mandándoles estos textos, como pequeñas piedras, desde la capital de Guatemala. Textos sobre arte contemporáneo y política, exactamente a 20 años de los Acuerdos de Paz que oficialmente terminaron con un conflicto armado que duró 36 años (y que sigue, bajo diversas formas cotidianas). Les escribo, probando nuevas voces, escribiendo cada vez que puedo, construyendo un cuerpo de textos sobre este lugar que ha llegado a significar tanto para mí. En un momento en que el continente está siendo violentamente separado por muros imaginarios y construidos, Centroamérica se ha vuelto, más que nunca, un lugar estratégico para empezar a escribir sobre arte contemporáneo. Este lugar habla de los intercambios más actuales, de las preocupaciones de los que pasan por experiencias de diáspora y de posguerra. Habla de la fluidez de las fronteras y de la geografía desde un lugar que históricamente ha estado excluido de las conversaciones culturales que dominan las publicaciones y las instituciones de Estados Unidos. A veces, lo que está “afuera” nos dice mucho más sobre lo que está pasando “adentro”. El curador y teórico de la política Pablo José Ramírez escribe: “Es decir, la contemporaneidad es un lugar de frontera que nos permitiría medir los alcances y límites de la modernidad, encontrarnos en el otro, encontrarnos en el medio.”(1) No soy de aquí, pero me encuentro aquí. Me encuentro a mí misma en el otro, en el medio, entre espacios, lejos de casa, haciendo algo, aunque sea pequeño, en colaboración con otras voces, escritas y descritas, con la esperanza de que también signifiquen algo, aunque sea pequeño, para ustedes, en este momento en el que nos encontramos.

Aquí, empezamos. Bienvenidxs a Piedrín.

- LALW